jueves, 10 de diciembre de 2009
viernes, 4 de diciembre de 2009
Y DESAPARECIERON 200...

"Madrid 6 millones de personas, el viernes 200 desparecerán". Una misteriosa frase que ha circulado por internet y que tenía truco. Una potente campaña de marketing. Viaje relámpago a Ibiza.
De clase al aeropuerto, del aeropuerto a la discoteca, de la discoteca al avión y del avión directo a la cama, a dormir. A veces las mejores noches son las que no se planifican.
200 jovenes se llevaron ayer esta sorpresa. La propuesta... irse con lo puesto a una fiesta en Ibiza. Dicho y hecho. del autobús, al aeropuerto sin creérselo mucho todavía.
Así celebraban esta estrategia comercial que les llevaba a la presentación de una campaña de publicidad. El único requisito, estar en el lugar adecuado en el momento justo.
El destino es una famosa discoteca cerrada para ellos, con cena y copas incluidas. Cuando amanezca les espera de nuevo el avión que les devolverá a Madrid por la mañana.
Luego toca dormir y desncansar, mucho.
LA FIESTA DEL MANCHESTER UNITED
El escándalo en Inglaterra no se detiene y ahora las dos acompañantes de los futbolistas lo avivaron. Describieron hasta las posiciones en que tuvieron sexo. Y dijeron por qué les dio "asco" un gordo y pelado que quiso participar.Es, según la prensa británica, una revelación más del oscuro mundo donde prostitutas de 300 dólares la hora cotizan alto en el multimillonario mediocampo inglés
Se trata de Tyese Cunningham y Gemma Storey, que dijeron a News of the World cómo las trataron el crack portugués y sus amigos Nani y Anderson.
Se desnudaron y se zambulleron en la piscina y en el jacuzzi de Ronaldo. "No podía creer estar ahí", confesó Tyese, una prostituta de 18 años. "Me sentía como una WAG", dijo en referencia al mote que tiene el "gremio" de las esposas y novias de futbolistas.
Sin embargo, el escándalo no es ese: los cracks les pagaron menos y las hicieron sentir pésimo: "Me hicieron sentir barata. Estuve con 200 clientes y nunca había sido tratada con tan poco respeto. No les importaban nuestros sentimientos, ni siquiera hablaban. Sólo movían nuestros cuerpos en la posición correcta", afirmó la chica de la agencia de escorts McKenzie en Leeds, a poca distancia de Manchester, donde festejaban los jugadores del United su primera victoria.
Fueron llevadas a la casa de Ronaldo, donde el brasileño Anderson, de 19 años, se presentó besándolas a todas en la mejilla mientras el portugués se sentaba en el sofá sonriendo.
Luego apareció Nani, con boxers. "Sabía que no iban a querer sexo simple", afirmó Tyese.
Tomaron vodka y Speed, se fueron a nadar desnudas con Cristiano Ronaldo, y después pasaron por los tres hombres en diferentes posiciones.
Con el portugués fue con las piernas alrededor de su cintura. Los besos fueron entre todos, así como las relaciones.
Hasta el chofer "pelado, gordo, horrible" iba a unirse al grupo pero entonces Ronaldo les pidió sexo oral en otra parte de la casa. "Ahora las WAG no me parecen tan espléndidas si tienen hombres así al lado. La verdad, he tenido clientes pero éstos no tienen modales".
LA FIESTA DE RONALDO CON LAS TRAVESTIS

Una noche de parranda se convirtió en pesadilla para Ronaldo, cuando prostitutas con las que se reunió en un hotel resultaron ser travestis que aparentemente querían chantajearlo.
Un video filmado por un travesti que mostraba a Ronaldo, de 31 años, en el garaje de un motel daba este martes la vuelta al mundo en el popular sitio Youtube.com.
Ronaldo asistió el domingo en el estadio Maracana a la victoria de Flamengo, equipo del que es hincha confeso, y luego decidió estirar la noche tras dejar en casa a su novia.
La aventura del atacante acabó la mañana del lunes en una comisaría del elegante barrio Barra da Tijuca.
El comisario Carlos Augusto Nogueira, encargado de la investigación, dijo que el jugador, actualmente convaleciendo en Brasil de una lesión en la rodilla derecha, acusó de extorsión a uno de tres travestis que lo acompañaban en un motel. Ese travesti le habría pedido unos 30.000 dólares para "evitar un escándalo".
El jugador dijo al comisario que subió a su automóvil a una prostituta con la cual se dirigió al motel. Allí le pidió llamar a otras dos y dijo que pagaría a cada una unos 300 dólares.
Sin embargo, la prostituta Andreia Albertine que había conocido en la calle, resultó ser André Luiz Ribeiro Albertino, un travesti de 21 años, al igual que los otros dos.
"Solo supe que era travesti cuando me lo dijo. Era bien difícil descubrir que era un travesti", dijo a los periodistas el comisario.
Cuando Ronaldo advirtió que las mujeres no eran tales, habría amenazado con atacar a Andreia quien, a su vez, acusa al jugador de haber pedido que fueran a comprar drogas.
Andreia filmó con su teléfono portátil al jugador en el motel. "¡No!", dice Ronaldo vestido con la camiseta de Flamengo y pone la mano ante el aparato para impedir la imagen. "Es para probar que eres tú", dice una voz.
Ronaldo "dijo que Andreia recogió los documentos de su auto y le exigió 30.000 dólares", según el comisario Nogueira.
"Pagar por relaciones sexuales no es crimen. Es posible que haya sido víctima de una extorsión", añadió.
El comisario consideró muy "extraña" la actitud de Andreia, que huyó de la comisaría.
"Vamos a evaluar todo el incidente. No queremos ser injustos ni con el travesti ni con Ronaldo, pero es muy extraño que una persona salga corriendo de la comisaría", dijo el comisario, quien no consideró verosímil la versión de un supuesto pedido de drogas.
jueves, 3 de diciembre de 2009
LA COGORZA DE LAPORTA

Las imágenes adjuntas tienen fecha y lugar: madrugada del lunes, discoteca Luz de Gas, en el centro de Barcelona. Joan Laporta decidió tomarse la noche libre para salir a festejar la semana fantástica que completó su equipo con la victoria ante el Madrid. El mismo Laporta que sonreía a cámara en el palco, tan formal él a la vera de Florentino, apareció por su local de copas favorito con sed, mucha sed. Y muchas ganas de juerga, dispuesto a enseñar su otra cara, tan controvertida o más que la institucional. Y la enseñó, vaya si la enseñó.
El mandatario presidió con sorprendente desinhibición un homenaje al chovinismo culé en toda regla. Pasaron las copas con asombrosa velocidad. Hubo congas, bailes, cánticos, caras desencajadas, puros y felicidad, mucha felicidad. Llovió el champán –¿no pegaba más el cava catalán?– y el esqueleto no se detuvo hasta el amanecer. Sobran las palabras porque gritan los documentos. Vean.
El máximo dirigente culé –dejará la presidencia del club en junio– llegó a la sala barcelonesa cerca de las dos de la mañana, acompañado de Xavier Sala i Martí, amigo aventajado al que ya vendió en más de una ocasión para su sucesión. Ambos lucían felices y en sus rostros se adivinaba satisfacción, ganas de fiesta. A Sala i Martí le chillaba su americana verde mientras que Laporta vestía impoluto con traje oscuro y corbata roja. El recinto tenía menos de medio aforo en una noche fresca y tranquila. De resaca futbolera.
Antes de olvidarse de quién es y dar rienda suelta al desenfreno, Laporta se mantuvo sereno, departiendo con tres exhuberantes chicas, puro en mano y trago a trago. Hasta ahí todo normal. Resultó que cuando la ginebra hizo su trabajo y la música le llegó al corazón, Laporta se desató ante los flashes de las cámaras y la incredulidad general. Sala i Martí, más discreto que su presidente y sus americanas, percibió el percal y se borró del show, contemplándolo alejado, sentado en la barra. El caso es que, de pronto, la megafonía le hizo un guiño a Laporta. Sonó el himno del Barça y el presidente culé comenzó a botar, abrazado a compañeros trajeados, de un lado para otro, disfrutando de esos acordes blaugranas. Puro espectáculo. Extasiado y visiblemente perjudicado, se acercó a la barra, descorchó una botella de champán y comenzó a regar a los allí presentes. Eran las 03:35 de la mañana.
-“Perdone, ¿cuánto vale cada botella, por curiosidad?”.
-“Unos 100 euros. Es Champán G. H. Mumm, francés”, contestó el camarero. Duda resuelta. Nada de cava. Champán francés para derrochar. El de la Fórmula Uno. Cuatro litros del preciado líquido fueron a parar al suelo de la discoteca. Aquel fue el momento de la noche. El presidente azulgrana, preso de la euforia, se inclinó la botella sobre sí mismo y el champán comenzó a caer sobre su desabrochada camisa. Espect
acular.
Retumbó el siguiente tema: Viva la Vida de la banda británica Coldplay, canción que apadrinó el Barça del triplete. Aquello fue el no va más. En pleno delirio, aparecieron por la sala Vicky Martín Berrocal y unos amigos. Se intercambiaron abrazos y frases, se abrazaron y, en fila india, a ritmo de conga, deambularon de un lado a otro de la pista, ente gritos, aplausos y locura general, pasándoselo en grande, entregados a la fiesta a todo gas.
